31 jul. 2014

jueves, julio 31, 2014
(Fuente: El Desconcierto)

Gonzalo Durán, economista e investigador de la Fundación SOL, analizó el momento de la huelgas en el país, donde destacan algunas como la de los trabajadores de Farmacias Cruz Verde, que ya supera los 37 días de paralización 


Existen varias movilizaciones en el país que se han extendido por más de 30 días, como la de los trabajadores de Farmacias Cruz Verde, la de Aguas Andinas, y recientemente se sumó una en Banco Ripley, ¿cómo analizas este momento de la movilización de trabajadores que a veces pasa bastante inadvertida?

Lo primero es que este tipo de conflictos se han recrudecido en este último tiempo, da cuenta de una situación estructural del modelo de sociedad que hoy día existe en Chile, y que tiene que ver con la mala repartición de los ingresos, y que al momento de llegar al punto exacto donde ellos se generan, que es en las relaciones de producción entre los trabajadores y empresarios, se da una situación que no tiene manera de ser superada, un verdadero muro de contención dado por las reglas del juego, que hacen que los trabajadores, aún cuando se organicen, armen sindicatos y luchen por mejorar el valor de su trabajo, finalmente las empresas tienen todo el poder de su lado, y no logran ceder a ninguna de la reivindicaciones que los sindicatos tienen.

Pensemos en el caso de Farmacias Cruz Verde, que ya supera los 36 días en huelga. Estamos hablando de la farmacia número uno del mercado, que proyecta ventas que serán cerca de un 10% más durante este año. Es decir, ahí tenemos una condición efectiva en la cual la desigualdad y la distribución de los ingresos, al menos en este conjunto de trabajadores, no va a verse mejorada por un proceso de negociación colectiva desde el minuto que la empresa no permite que se de eso.

En el Banco Ripley, lo mismo. Ellos tienen en las ganancias del último año, si tomamos los datos de mayo del año pasado y mayo de 2014, ha aumentado en un 444% sus ganancias. Estamos hablando de prácticamente 22 mil millones de pesos de utilidades, y hace cerca de tres años que a los trabajadores no les hacen reajustes reales en el sueldo base. Todo esto suma y sigue, y las causas estructurales de esta situación obedecen a que los trabajadores no tienen poder para poder revertir o transformar esta realidad. Eso es bastante preocupante, porque se requiere en el fondo de cambios en las leyes laborales, que provienen de la época de la dictadura, sobre todo en lo relativo a la negociación por ramas o sector, lo que se hace en la mayoría de las democracias avanzadas del mundo actual, y eso en Chile está prohibido.

Eso se junta con el gran poder que tienen los grandes conglomerados económicos, que de alguna manera logran que esto no trascienda y no aparezca en los medios masivos, como podría ser la televisión. Y esto es por las relaciones comerciales entre las empresas y los medios televisivos. En el fondo Cruz Verde financia muchas veces a los canales por medio de la publicidad, y los canales simplemente no ponen este tipo de noticias.

En este momento hay estimaciones que hablan de más de 30 mil trabajadores que están en distintas huelgas a nivel nacional, y para algunos eso significaría que expiró un cheque en blanco que tenía el Gobierno en esta materia. ¿Crees que hay algún tipo de coordinación específica para explicar la gran cantidad de trabajadores movilizados?

Eso se explica fundamentalmente por el contexto de las relaciones de producción, entre los trabajadores y empresarios, y los empresarios quieren mantener sus tazas de ganancias de manera intacta. Esa cultura y la lógica de la acumulación, de la cual en el fondo se acostumbraron a tener ciertos márgenes sin que nadie se los tocara, se ha hecho mucho más patente en las negociaciones colectivas, en el sentido que a los trabajadores, eso sí hay que reconocerlo, cada vez se están organizando más. Y las negociaciones colectivas están siendo cada vez más frecuentes. Eso hace en el fondo que muchos más empresarios tengan que enfrentarse a este procedimiento. Ellos tienen igualmente todo a su favor, pero igual tienen que dar la cara y presentarse a negociar, y finalmente esto termina en procesos de huelga.

También se puede decir al respecto de esto que los trabajadores están desconfiando de la promesas que puede hacer este gobierno. Veamos lo que pasó con el sueldo mínimo. Un aumento real que fue apenas de 2,3%, es decir por sobre el IPC. Eso es un aumento bastante bajo considerando la historia, y uno esperaba que este fuera el momento para recuperar el valor de trabajo asociado al sueldo mínimo. Eso no se dio, y ya no se va a poder reajustar hasta el 2016, y por lo tanto a los trabajadores ya no les queda más que hacer que salir a la calle, y desde ahí generar presión. Pero como decíamos, ahí existe este mur que requiere de cambios estructurales sobre el régimen de trabajo en Chile.

¿Puedes explicar lo que significa el aumento por sobre el IPC?

El aumento real del sueldo mínimo fue de 2,3% por sobre el IPC. Es decir, si consideramos lo que es el aumento real, porque lo otro restante sólo significa mantener el poder adquisitivo.

Una característica importante de estas movilizaciones es que se concentran en el sector privado, donde la CUT tiene menos injerencia. Desde tú perspectiva, ¿cómo se analiza el rol que debiera cumplir la principal central de trabajadores del país?

Eso da cuenta de una progresiva falta de confianza en el actor que debiera mover a los trabajadores en Chile. Estamos hablando de que la CUT hoy día se compone en su padrón principalmente de trabajadores del sector público. El sector privado está bastante desamparado en cuanto a una organización superior que los pueda dirigir o conducir en sus transformaciones. Eso pasa un poco por las prácticas que busca el movimiento sindical más de base, que no son las cúpulas sino los propios afiliados. Estamos hablando de cerca de 900 mil trabajadores en el sector privado que están en sindicatos hoy día, y ellos apuntan a un movimiento sindical muy autónomo de las agendas políticas, y que sea representativo de lo que es la clase trabajadora. Por ahí, lo que se ha visto (con la CUT) es que eso no es tan así.

Efectivamente hay un descontento y rechazo por pate de ciertas organizaciones a la principal central de trabajadores que hoy día es la CUT. Ahí hay un desafío por el lado de los trabajadores de ver cómo esa situación, que es un debate interno entre los dirigentes y trabajadores organizados, para ver cómo eso puede jugar a su favor, y finalmente revertir esta situación para lograr una central de trabajadores al servicio de todos los trabajadores.

Esto pasa también con el contacto que existe con la ANEF. Todo lo que sucedió con el sueldo mínimo, en un futuro cercano va a dar que hablar ya que el reajuste del sueldo mínimo, hoy día opera como un efecto faro para toda la economía, y no solo para los que ganan el sueldo mínimo. Y muy importante: marca también el reajuste del sector público, lo que se viene para los meses de octubre y noviembre, cuando la ANEF negocie. Ellos van a tomar como piso lo que se logró en el salario mínimo, y como eso es apenas en términos reales un reajuste del 2,3% -tan bajo porque la inflación en los últimos doce meses ha sido del 5%-, es muy bajo porque en el sector público están acostumbrados a conseguir aumentos reales del 5%. Se podría decir que se le hizo un flaco favor en esta negociación a los acuerdos que tendrán que conseguir en un par de mese más desde la ANEF.

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