20 feb. 2014

jueves, febrero 20, 2014

El primer proceso convocó a 30 personas. En el último llamado hubo casi 600 seleccionados.


La Tercera
Sólo 14 mujeres y 16 hombres fueron seleccionados, en 1988, para cursar un doctorado en Chile. Era el primer año que la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicyt) hizo una convocatoria para dar becas de perfeccionamiento y una de las seleccionadas cuenta que “era una solución para seguir estudiando en el país”.

Dora Altbir, quien hace 25 años fue elegida para realizar un doctorado en Física en la U. de Santiago, añade que “en ese momento sólo había becas por parte de las universidades, las cuales eran bastante más restrictivas”. Agrega que “sin esa beca, para mi habría sido muy difícil poder estudiar. Para la generación fue la solución en el momento”.


La doctora recuerda, además, que en ese momento Conicyt les entregaba “$ 100 mil mensuales y parte de eso lo utilizábamos en pagar la matrícula; había 10 cuotas, de marzo a diciembre”. En el cuarto de siglo que ha pasado, ese monto aumentó hasta $ 6,9 millones al año, y a la fecha 8.588 personas han sido beneficiadas con una de las becas de Conicyt.

Denise Saint Jean, directora de Conicyt -entidad que en 2013 tuvo un presupuesto de US$ 189 millones para la Formación de Capital Humano Avanzado- añade que el mayor crecimiento de doctorados partió en 2008. “Desde 1988 hasta 2007 se seleccionaron aproximadamente 2.800 postulantes, mientras que entre 2008-2012, se seleccionaron a más de 5.500 estudiantes de doctorado. Esta cifra refleja el crecimiento del programa”.

Qué estudian

En la malla nacional, los doctorados de Ciencias Naturales son los que más se han estudiado (2.604), seguidos de Ingeniería y Humanidades (ver infografía). “La fortaleza de esta área en Chile ha sido resaltada positivamente por la Ocde”, dice Saint Jean.

En cuanto al concurso de Becas Chile -para capacitación en el extranjero- la situación cambia. Desde que se lanzó en 2009, se ha optado por carreras de Ciencias Sociales.

“Al considerar en conjunto la graduación de los doctorados nacionales y en el extranjero se observa que se complementan”, señala la jefa de Conicyt. Y agrega que “la pertinencia de establecer una priorización por área de estudio probablemente se hará relevante cuando se acumule más información sobre la inserción de los doctores, tanto en la industria como en la academia, y los avances que Chile logre en investigación”.

Hombres y mujeres

Desde que entró en vigencia el concurso de becas nacionales, más de 2.200 mujeres han obtenido un doctorado, lo que corresponde al 43% del total de profesionales que han alcanzado ese grado.

Según Saint Jean, esta cifra “presenta una tendencia al alza” en los últimos años. Y sostiene que en 2012 hubo un 48,4% de mujeres que optaron por esta beca, lo que “posicionaría a Chile por sobre el promedio, que fue de 47% para el año 2011, de los países miembros de la Ocde”.

La edad promedio en que se inicia el doctorado es a los 30 años, y sólo un grupo minoritario (6%) decide seguir el perfeccionamiento después de los 36.

Saint Jean señala que, en comparación a otros países, la edad de estudio de los chilenos es más alta, y una de las razones para eso sería la larga duración de las carreras de pregrado, las que se pueden extender hasta los nueve años.

En cuanto a los establecimientos de origen, las becas nacionales están repartidas de manera equitativa. Según los datos de Conicyt, el 36% de los que han sido beneficiados con las becas estudió en un colegio subvencionado, mientras que un 33% lo hizo en uno particular. La situación es distinta en Becas Chile, donde casi el 45% de los beneficiados son de colegios particulares y el 26% de municipales.

Críticas

A pesar de las modificaciones que Coniciyt asegura que ha tenido en los últimos años, la entidad continúa recibiendo críticas desde el mundo científico. Jorge Babul, presidente del Consejo de Sociedades Científicas, señala que Conicyt considera “esto de hacer doctorados fuera una máquina automática, que todo es muy fácil y hay un proyecto en el que se llega a su fin fácilmente. La ciencia no funciona así”.

Añade que en el país “deberíamos tener más doctores. Somos muy pocos, deberíamos triplicar o quintuplicar el número de científicos, pero si se observa, el número de becas de doctorado nacionales se ha mantenido”.

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