10 mar. 2014

lunes, marzo 10, 2014

Presidente de las Ues. públicas tradicionales señala que este tema tendría que abordarse con las nuevas autoridades.


La Tercera
No fue el inicio de año que Ignacio Sánchez hubiese querido: la bienvenida a los alumnos a la UC, el pasado lunes, estuvo marcada por el recuerdo de los dos estudiantes de Ingeniería que fallecieron en Colombia. Ese día, el rector asistió a una misa que hubo en el Campus San Joaquín y asegura que “hay un gran dolor en la universidad”.

Ese hecho marcaría los días siguientes del plantel, el que, por otra parte, entra al quinto año bajo la dirección del pediatra y se apronta a discutir temas de sustentabilidad, ética profesional y nuevas metodologías docentes. A esos temas se suma el de la inclusión, que ha sido uno de los principales desafíos de la U. Católica.

También hay temas país, como el financiamiento de la enseñanza superior, que se discutirá cuando parta el nuevo gobierno y que podría aplicarse a la UC en un mediano plazo. Sánchez será parte de este debate al ser uno de los directivos que permanece en el Consejo de Rectores, mientras que otras instituciones, como la U. de Chile, U. de Santiago y U. de Concepción, renovarán a sus representantes.

Uno de los primeros puntos que deberán abordar los rectores con las nuevas autoridades es la gratuidad en la educación superior. A su juicio, ¿cuál debiera ser el punto de partida de esta medida?

Me parece que por costo, apoyo, desarrollo e impacto, la educación técnica profesional debe ser la que primero aborde ese tema. Hoy tenemos una educación técnica que posee un sistema bastante parcial de becas y, a pesar de que se han dado pasos, todavía tenemos un apoyo menor al que reciben los estudiantes de las universidades, y eso es paradójico, porque las carreras incluyen a estudiantes más vulnerables, son más cortas y, en general, bastante más económicas. Por lo tanto, asegurar un beneficio de gratuidad para los más vulnerables y en carreras técnicas, me parece que debiera ser el primer paso.

¿Cuál debiera ser el segundo paso?

Las universidades regionales, partiendo por las del Consejo de Rectores. Y por qué: tenemos serios problemas para mantener a los estudiantes, particularmente a los más capacitados, en los establecimientos de regiones. Hay una tendencia a venir a las instituciones de las grandes capitales y en las universidades de zonas extremas hemos visto caídas de matrículas muy importantes en carreras muy sensibles, como Pedagogía (...). Además, trasladar a un estudiante a las ciudades tiene costos no sólo de matrícula, también de alojamiento, alimentación, lo que puede ser un gasto extremadamente alto para muchas familias.

¿Las universidades de regiones que menciona serían solamente las estatales o podría ser cualquiera del Consejo de Rectores?

Del consejo, sean estatales o no, pero tenemos que ver cuáles son los objetivos que se ha trazado el futuro ministro como para ir abordando el tema de gratuidad (...). Me parece que (la puesta en marcha) debe ser paulatina, no solo por el tema de costo, sino por cómo se implementa, y creo que debe tener una mirada muy cercana al gran tema de la calidad. Y esta (...) tiene que ver con los programas docentes, de innovación en docencia, con las tasas de titulación, períodos de tiempo para lograr la titulación y los remediales que implementamos para los estudiantes más vulnerables que entran a universidades de mayor exigencia.

¿Por qué tiene que estar ligado el tema de gratuidad al de calidad?

En las universidades existe una gran variedad, desde algunas de reconocimiento y calidad internacional, hasta otras que no cumplen con los estándares mínimos para desarrollar programas académicos. Creo que avanzar en esta área es prioritario, ya que significa asumir con responsabilidad la educación superior de miles de jóvenes que confían -ellos y sus familias- en nosotros. La confianza se deposita en que podrán realizar un proceso educativo transformador, de gran altura, que los capacite para su vida laboral (...) que los prepare para ser agentes de cambio en una sociedad globalizada. Estoy convencido de que avanzar en calidad es un compromiso ético que tenemos como sociedad y, en particular, como comunidades académicas en las que la sociedad ha depositado su confianza.

¿Qué consecuencias habría si no se aborda? ¿Podría haber una fuga de alumnos de esos planteles a otros que no sean gratuitos, pero demuestren mayor calidad?

La experiencia internacional y nacional demuestra, desde hace muchos años, que las familias y los estudiantes valoran de manera especial la calidad de la educación que reciben. De esta manera, las instituciones que tengan una mayor calidad académica siempre van a atraer y contar con los mejores alumnos (...). Así, si los cambios en el financiamiento universitario afectan la calidad, se va a producir o incrementar la inequidad, ya que la elección de las universidades quedará disponible solo para los grupos de estudiantes que tengan los medios económicos para pagar. Eso es injusto y contrario a las políticas de inclusión, integración, con calidad y exigencia académica en que hemos estado abocados a desarrollar e implementar.

¿Cree que en el último tiempo no se ha avanzado lo suficiente en calidad?

En los últimos años se trabajó mucho sobre el acceso. Siempre hemos hablado de que se multiplicó por seis o siete, y también que se incorporó a grupos que tradicionalmente no estaban en educación superior. También hemos avanzado en financiamiento (...). Donde no se han dado pasos tan notorios e importantes es en el tema de la calidad de todas las instituciones. Tenemos cerca de 55 universidades y hay un número importante que perdió su acreditación, y se requiere poner atención a esa situación. Tenemos un grupo pequeño de universidades que se destacan regionalmente, y a nivel mundial, un grupo aún más reducido. No estamos diciendo que todas las universidades tengan que ser de investigación (...) pero sí estamos hablando de que todas deben tener cierto grado mínimo de calidad.

Nuevas autoridades

¿Cómo vio los nombramientos? ¿Hubo sorpresa al saber que Nicolás Eyzaguirre llega a Educación?

Desde que supimos el nombramiento de Nicolás Eyzaguirre, nos pareció que era una persona capaz, políticamente con mucha trayectoria nacional, con sus anteriores trabajos como ministro de Hacienda, e internacional, y con bastante cercanía con la Presidenta Bachelet. Uno puede ver que se ha puesto a una persona de mucha confianza.

En el último tiempo, las relaciones con el Mineduc no han sido las más fluidas. ¿Cómo espera que sea la relación con las futuras autoridades?

Uno siempre espera que el Consejo de Rectores tenga la relación más directa y de trabajo en conjunto, tanto con el equipo como con las autoridades del ministerio, y yo espero que con el ministro Eyzaguirre esto se concrete (...). Querríamos tener una relación cercana, de trabajo conjunto.

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