13 ene. 2014

lunes, enero 13, 2014

El rector Víctor Pérez Vera se refiere a la situación del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, cuya propuesta de lease back se discute esta tarde en el Senado Universitario.


Diario Uchile
La Universidad de Chile es la universidad nacional, estatal y republicana por excelencia, la que refleja la mayor equidad e inclusión, la que realiza toda su labor de docencia, investigación y extensión en función de políticas públicas que beneficien a Chile.

El Hospital Clínico Dr. José Joaquín Aguirre de la Universidad es el principal hospital universitario del país. Atiende cada año a más de 500 mil compatriotas, principalmente personas con planes de Fonasa y convenios de Isapre. Su Director actual -destacado médico de nuestra Universidad- y su equipo directivo han realizado una muy buena gestión, logrando mejoras importantes en todas sus prestaciones con estándares de calidad y eficiencia por sobre el sistema de salud, ajustados a la complejidad de sus pacientes. Y buscando siempre un trato humano y digno a los pacientes.


El presupuesto anual del Hospital Clínico es de $86.000 millones. El 96% del presupuesto del Hospital se autofinancia con prestaciones de salud y el 4% lo aporta la Universidad. El Estado no aporta nada. El funcionamiento del Hospital Clínico tiene un mayor costo debido a la actividad académica y a la docencia de pre y postgrado, la que forma anualmente a más de 1.000 estudiantes de Medicina y a 380 médicos en programas de especialidad médica, pero cuyos aranceles quedan casi totalmente en la Facultad de Medicina y no en el Hospital, que es donde se realiza esa docencia; los directivos del Hospital reiterada pero infructuosamente han manifestado que ese organismo debería recibir anualmente al menos $2.500 millones de esos aranceles. La Universidad de Chile ha apoyado históricamente a su Facultad de Medicina (27%) y a su Hospital Clínico (11%), al punto que entre ambos reciben anualmente el 38% (casi $14.000 millones) del total de los aportes institucionales que la Universidad distribuye a las unidades académicas. El 62% restante se reparte entre las otras 13 facultades y 4 institutos interdisciplinarios de la Universidad.

Esta estructura de financiamiento y la nula ayuda del Estado para modernizar y hacer competitiva su infraestructura y equipamiento ha llevado a que el Hospital haya acumulado durante las últimas dos décadas un endeudamiento operacional y de inversión con proveedores por cerca de $44.000 millones, monto agravado por las elevadas deudas impagas por prestaciones clínicas entregadas al Ministerio de Salud ($11.000 millones), Fonasa ($5.000 millones) e isapres ($13.500 millones), donde el sistema vigente impide realizar esos cobros con mayor rapidez. Lo anterior afectó la liquidez del Hospital y le impidió servir oportunamente sus compromisos con una parte importante de sus proveedores. Con el objeto de facilitar su normal funcionamiento, durante los últimos años, parte de su deuda histórica de $16.000 millones con proveedores se ha transformado en deuda interna con diversos organismos universitarios que han tenido que financiar este mayor endeudamiento del Hospital en forma transitoria. Si bien esta solución ha ayudado al Hospital, la verdad es que perjudica a otros organismos de la Universidad y, por lo mismo, llegó a un límite en que no puede ser sostenible más allá.

El Hospital Clínico debe invertir en el corto plazo y con urgencia $9.000 millones en mejoras de equipamiento e infraestructura para aprobar el proceso de acreditación de 2014. En caso que no lo apruebe, el Hospital no podrá seguir recibiendo pacientes con determinadas complejidades, con las consecuencias académicas y económicas que ello implica tanto para el Hospital como para toda la Universidad, además del perjuicio para los pacientes que atiende. Adicionalmente, nuestro Hospital Clínico requiere invertir cerca de $80.000 millones para modernizar su infraestructura y equipamiento y así mantener la calidad y alta complejidad de su labor académica y asistencial. Hemos solicitado infructuosamente y en reiteradas ocasiones al Ministerio de Salud la entrega de equipamiento en comodato, algo plenamente permitido por la ley y razonable al tratarse de un centro hospitalario universitario público y estatal, lo que ha sido reiteradamente rechazado por la autoridad, sin ninguna razón.

Ante esta situación y habiendo tomado la dirección del Hospital una serie de medidas y ajustes que han logrado su equilibrio operacional, el Consejo Universitario aprobó por unanimidad (es decir, con el apoyo de todos los decanos y decanas) realizar una operación de leaseback por el edificio del Hospital y su terreno, para obtener recursos que permitan cambiar su deuda histórica de corto plazo en una de largo plazo. Ello permitiría una situación financiera más manejable y conveniente, y financiar la inversión necesaria para obtener su acreditación sanitaria durante este año. Esta solución financiera permitiría, a su vez, terminar con la tensión que sobre el resto de la Universidad está teniendo la deuda interna del Hospital Clínico con los organismos universitarios que hoy en día le están efectuando los préstamos para su financiamiento transitorio.

El Consejo Universitario optó por una operación de leaseback, que es una modalidad financiera de arriendo con compromiso de compra, ya que se ha usado con éxito en el financiamiento de infraestructura en cuatro edificios de tres facultades de la Universidad (Facultad de Economía y Negocios, Facultad de Odontología, y Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas), y ante la realidad de que el Ministerio de Hacienda negó recientemente el aval del Estado a la Universidad para financiar la inversión por UF 750.000 en infraestructura de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas mediante endeudamiento de largo plazo, a pesar que ello significa aumentar en esa misma cantidad el patrimonio de nuestro dueño el Estado, y que las universidades estatales tenemos prohibido tomar créditos de largo plazo para estructurar sus pasivos. En este último caso, la Universidad debió acceder a un crédito en la banca entregando en garantía hipotecaria el nuevo edificio de dicha facultad. Es decir, mientras las universidades privadas nuevas o tradicionales que reciben recursos estatales pueden endeudarse a 20 años y tasas bajas, las estatales solo podemos endeudarnos por 4 años y tasas altas, por lo que dura un período de gobierno.

No es primera vez que el Hospital Clínico, al igual que muchos de los diversos organismos universitarios, ha efectuado operaciones financieras con el sector bancario, tanto crediticias como de ,leasing y leaseback las cuales han sido utilizadas, a su vez, para diversos propósitos: para el financiamiento y adquisición de equipamiento, mobiliario e instrumental, el financiamiento de deudas de corto y mediano plazo, e incluso, para la adquisición de terreno.

Así, a principios de la década del 2000 el Hospital Clínico vía endeudamiento bancario adquirió equipamiento por un monto equivalente a US$7 millones para su proyecto de Imaginología, el cual, luego de un corto periodo de funcionamiento no fue capaz de pagar las cuotas del crédito. Ante esta situación, y con el objetivo de obtener mayor plazo para cancelar esta deuda, el Hospital procedió a efectuar una operación de leaseback sobre el mismo equipamiento sumando a la porción ya pagada un mayor plazo. Esta operación de refinanciamiento de la deuda del equipamiento de Imaginología fue realizada con una institución bancaria a través de una operación de leaseback por la suma de $2.018 millones y cuya última cuota terminó de pagarse en febrero de 2009, momento en el cual la propiedad de dichos equipos volvió de manos del banco al Hospital Clínico, tal cual como inicialmente había sido concebido cuando fue adquirido con endeudamiento bancario directo.

Una situación similar, respecto a la utilización del sistema bancario como fuente de financiamiento de proyectos de inversión de diversa naturaleza, ocurrió cuando el Ministerio de Salud ofreció vender, en primera instancia, al Hospital Clínico el terreno de la clínica psiquiátrica, sobre el cual el Hospital ya había construido instalaciones académicas y de prestaciones clínicas. Como el Hospital no contaba con la liquidez para poder cancelar al contado el precio de venta acordado de $2.775 millones, la operación fue financiada a través del sistema bancario donde el Minsal procedió a enajenar a un Banco el terreno de su propiedad (sobre el cual ya estaban las instalaciones universitarias); en forma posterior, el Hospital procedió a efectuar una operación de leasing para adquirir el terreno que previamente había sido adquirido por el banco al Minsal. Al día de hoy, esta operación de leasing se está sirviendo con normalidad, esperándose terminar el pago de la última cuota el mes de febrero del año 2016, momento en el cual tanto el terreno como las instalaciones de la Clínica Psiquiátrica pasarán a ser efectivamente de propiedad universitaria, pues hasta hoy ese terreno y sus instalaciones académicas son aún de propiedad de un banco comercial.

En ese sentido esta Rectoría viene desde hace muchos años insistiendo pública y reiteradamente en una política de Nuevo Trato del Estado con la Universidad de Chile, denunciando que es insostenible que el Estado solo financie menos del 10% del presupuesto total de su principal universidad. Lamentablemente este planteamiento, ampliamente compartido y sentido por la opinión pública y los estudiantes, se enfrenta al total desconocimiento e insensibilidad por la educación pública de las actuales autoridades del Ministerio de Educación, del Ministerio de Salud y del Ministerio de Hacienda.

La propuesta del Consejo Universitario, que será analizada hoy jueves por el Senado Universitario, está en el ámbito de lo que responsablemente hoy son nuestras opciones reales y concretas para enfrentar el refinanciamiento de los pasivos de corto y mediano plazo del Hospital y hacer frente a las inversiones mínimas requeridas para su acreditación. Esta propuesta ha recibido algunas críticas injustas para el permanente apoyo al Hospital que han realizado los integrantes del Consejo Universitario, integrado por todos los decanos y decanas de la Universidad. Si bien es plenamente razonable y legítimo plantear discrepancias respecto de quién y cómo debe financiar el Hospital, no lo es cuando se desconoce la abnegada y destacada labor de quienes trabajan en el Hospital o cuando se supone intenciones que son ajenas al bienestar y valores permanentes de la Universidad. Por lo mismo, quiero expresar mi solidaridad con los decanos, decanas y demás integrantes del Consejo Universitario y con los directivos, académicos, académicas, y otros profesionales de la salud y funcionarios del Hospital Clínico.

Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad a la comunidad universitaria. Una vez aprobada la propuesta de leaseback para el Hospital Clínico por parte del Consejo Universitario, ahora le corresponde al Senado Universitario, uno de los tres órganos superiores de la Universidad -en conjunto con la Rectoría y el Consejo Universitario- e integrado por todos los estamentos de la Universidad, revisar, analizar, estudiar y pronunciarse sobre la propuesta de leaseback, con la sabiduría que caracteriza la vida universitaria. En caso que hoy esta propuesta no reciba el pronunciamiento favorable, y siendo fieles a nuestro espíritu democrático, plantearé en el Senado Universitario que ésta sea devuelta al mismo Consejo, para que pueda analizarla nuevamente, junto con hacer gestiones con las autoridades del próximo gobierno tendientes a lograr su apoyo y aval para la modernización permanente de nuestro Hospital Clínico y, con esos antecedentes hacer una nueva propuesta al Senado Universitario, que permita resolver con efectividad y urgencia el manejo de la deuda histórica y que genere la capacidad de inversión requerida para lograr la acreditación del Hospital dentro de los plazos establecidos por la autoridad de Salud. Estoy seguro que lo que todos y todas queremos es alcanzar la mejor solución para toda la Universidad de Chile y su Hospital Clínico.

También quiero transmitir un mensaje de afecto y compromiso a todos los pacientes de nuestro Hospital Clínico, a todos sus académicos y académicas, médicos y otros profesionales de la salud, directivos y personal de colaboración. Conozco de cerca la abnegada y noble labor de servicio público que realizan día y noche en favor de los que sufren con dolor la pérdida de la salud. La Universidad y esta rectoría mantendrán y reforzarán su compromiso con su Hospital Clínico y con su labor a favor de las políticas públicas de salud.

Como Rector seguiré defendiendo a la Universidad de Chile para todo Chile. A su comunidad universitaria, sus unidades académicas, su Hospital Clínico, su Orquesta Sinfónica, su Museo de Arte Contemporáneo MAC, su Ballet Nacional Chileno BANCH, su Coro Sinfónico, su Teatro Nacional Chileno, su Museo de Arte Popular Americano MAPA, su Archivo Central Andrés Bello -que alberga la Colección Pablo Neruda- y tantas otras actividades universitarias que están al servicio de todas y todos los chilenos, y que hacen real nuestro compromiso de ser una Universidad para todo Chile.

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